Luis López Loza

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Seguiré pintando, buscando que algún día mis cuadros sean leídos como si fueran poemas. “La importancia del misterio, la fantasía y la imaginación es lo que yo pinto, pinto cosas fuera de sí, fuera de mí, de todo lo existente real; me molesta la realidad a veces porque siento que se termina pronto, es muy efímera, se va”.

 

Pintor, escultor, grabador y académico mexicano.

Luis López Loza nace en Guadalajara, Jalisco en 1939.  Estudió en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, el Centro Superior de Artes Aplicadas, Pratt Graphic Art Center, de Nueva York.  Su primera exposición tuvo lugar en la Galería de Artes Visuales (1959); desde entonces ha presentado múltiples exposiciones individuales en México, Estados Unidos, Japón y España. En 1976, invitado por la Universidad de Strumica.  En 1977 obtuvo el Premio Nacional de Gráfica. Es miembro de la Academia de las Artes de México. Como apunta Juan García Ponce, las obras de López Loza —que incluyen pintura, escultura y gráfica— “renuncian a toda unidad en nombre de la inagotable capacidad combinatoria de formas”. En 2010 fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes.

 

Luis López Loza y sus inicios

Desde antes de los nueve años, empezó su vocación a pintar lo que alcanzaba su vista, aves, mesas, jaulas, personas.  Antes de terminar el bachillerato entró a la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, daba los primeros pasos para cumplir su destino. Sus maestros propiciaban que sus alumnos visitaran museos y entendieran lo que consiguen las líneas bien trazadas y los claroscuros que le dan relieve a la figura.

En el café-restorán Carmel de la llamada Zona Rosa, allí Luis López Loza expuso por primera vez, a partir de ahí se integró a la Galería Antonio Souza y conoció lentamente el éxito. Hoy día a realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas.

Luis López Loza considera que el grabado es muy importante para manifestar mucho más la experiencia del dibujo y de las tonalidades, hay grabados en diferentes tonalidades, hay colores cálidos y fríos, en tonos mayores y tonos menores.  El color deja de ser color y casi puede escuchar los tonos y percibir el aroma que deja la pigmentación fijada a una tela. Él está en busca de formas y colores.

Gran parte de sus momentos creativos han nacido de una nostalgia existencial, en búsqueda de la creación, su obra es una manera de reacción hacia la naturaleza de la vida.

Crear formas perdidas que resguardan un misterio, es el deseo que lo incita al trabajo constante, acompañado de elementos conceptuales.

LA EMOCIÓN DEL COLOR, LUIS LÓPEZ LOZA

Oscar Román

 

En 1959 Luis López Loza presentaba su primera exposición individual en la Ciudad de México, cumplía veinte años y se convertía en uno de los artistas más jóvenes de una generación que rompía con el arte tradicional mexicano.  Su obra es un testimonio vigente de la convicción de un artista en la búsqueda de la atemporalidad de la forma, de la emoción transformada en color, de la vida de un hombre, quien decidió a través de la pintura, el grabado y la escultura, narrar su permanente persecución de la imaginación. 

Luis López Loza ha dado mucho a México y debe ser correspondido con la mirada, contemplación y admiración que merece su obra.  Este libro es un documento que sirve de introducción al gran trabajo de toda una vida del incasable poeta del color.

 

LUIS LÓPEZ LOZA

Rita Eder

 

Luis López Loza forma parte de un grupo de artistas que anticipó el movimiento abstracto en México, un tema complejo por las notables variantes de su significado en la segunda mitad del siglo XX, y en particular en el contexto del arte mexicano, donde la abstracción no tuvo una tradición temprana.  Hay muchas formas de nombrar y entender lo abstracto en pintura, desde la negación de su utilidad como concepto depara quienes pensaron que toda imagen parte de un referente objetual, hasta los convencidos de lo abstracto con la supresión del mundo objetivo.  La posición intermedia sería que toda obra parte de lo perceptible transformado por el artista en sensaciones de forma y color que estructuran y desestructuran lo corporal.  En ese sentido, la liberación de la figura humana o el objeto desmaterializado conduciría a otras apropiaciones caracterizadas por el deslizamiento del mundo exterior hacia la subjetividad.

Su pintura ha sido clasificada dentro del gran organigrama del llamado movimiento de Ruptura, término utilizado para nombrar la producción de dos generaciones de artistas visuales que iniciaron su trabajo en los años cincuenta y sesenta, opuestos a formar parte de un movimiento, grupo o estilo, quizá como reacción a la cohesión de la Escuela Mexicana de Pintura que combatan.